Sicharismo político

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Así llamaba mi colega José María de Loma, en su columna del Diario La Opinión de Málaga a lo que está provocando el concejal y diputado provincial de C´s en Málaga Don Gonzalo Sichar, cuando comentaba el revuelo que armó éste político en el pleno municipal del pasado día 29 de Junio, al anteponer su conciencia a la disciplina de voto que suele imponerse a los militantes de los partidos políticos a la antigua usanza, vayan o no disfrazados de corderos.

Lo que normalmente se espera de un periodista es que informe de los acontecimientos que están ocurriendo en su entorno, de modo que a un profesional que ejerza como tal, ni siquiera se le pasa por la cabeza informar de nimiedades. No hablemos ya de intentar tergiversar la verdad utilizando el efecto Kuleshov. Buscará acontecimientos que puedan resultarle relevantes a la comunidad, y evitará hacerle perder el tiempo a la gente con obviedades. Y por encima de todo, siempre tendrá presente un escrupuloso respeto por la verdad, sea ésta cualquiera que sea en ése momento.

Pues sí, señoras y señores. En éstas estamos. Es un notición que en España haya un político con conciencia. La prueba la tenemos en que, en todos los periódicos de ámbito provincial, se ha publicado al menos un artículo comentando la noticia.

De éste hombre, y me refiero a Don Gonzalo Sichar, se ha dicho y probablemente se siga diciendo de todo. Se ha dicho que es un trepa, que su oculto objetivo profesional es medrar en política, que sólo le importa su propia persona, que está dispuesto a cambiar de chaqueta cada vez que encuentra una oportunidad y muchas otras cosas, de esas que la mayoría de la gente que yo conozco decimos de los políticos a la antigua usanza.

Quizás sea por eso que nos extraña tanto que haya un político que anteponga su conciencia a todo lo que nos tienen acostumbrados los políticos que hemos conocido hasta ahora, y algunos otros que pretenden hacernos creer con dichos, pero también con hechos contradictorios con esos dichos, que lo de Don Gonzalo se nos antoja un notición. Hasta yo mismo estoy dedicándole ahora un artículo.

En Junio se me pasó el arroz, pero ahora me apunto al carro, aprovechando que el Sicharismo político ha vuelto a la carga. El pasado día 12 de Julio, Europa Press Málaga, ese medio que sólo por error podría llegar a manipular un video que falseara la realidad, informaba de la advertencia pública que hacía Don Gonzalo Sichar al gobierno de la Diputación Provincial de la posible ruptura del pacto que mantiene su formación con el Partido Impopular, si se les ocurre a éstos hacer otra de las suyas y cambiar de presidente, aunque sólo fuese por ver si con eso ayudamos entre todos a los señores Bendodo y Moreno Bonilla a encontrar una colocación mejor, que hace ya tiempo que les toca y, a la marcha que vamos, como no se den prisa, se van a quedar para vestir santos.

Y ya que estoy aquí, me gustaría resaltar algo que, en la mayoría del resto de artículos sobre tan extraño personaje político, se ha mencionado como de pasada. Y eso cuando se ha mencionado. Me refiero al hecho de haber votado en conciencia y sin permiso del partido, porque hacerlo con permiso no sería tampoco noticia o, como mucho, lo sería de segundo orden.

Resulta que por fin en España, después de siglos de monarquías absolutistas, dictaduras y brevísimos y fracasados intentos, hasta ahora, de practicar la democracia, aparece un dirigente político con conciencia. Ya era hora. Esto marcha.

Aunque el estamento político parezca ser más torpe en eso de ponerse al día que otros, como el judicial y funcionariado en general, el militar, periodístico, universitario y tantos y tantos más, ya han llegado hasta allí los valores de los nuevos tiempos. Esto último por aquello de que, afortunadamente, no es el primero ni será el último. Ya había alguno que otro en la legislatura anterior, y habrá más en la siguiente. Lo que hace especialmente meritorio el caso que nos ocupa, es que el señor Sichar milita en un partido en el que, digan lo que digan, lo que hacen es practicar el mismo tipo de política antigua que aquellos a los que pretenden relevar. Lo digo porque hace ya algún tiempo que, en éstos otros ámbitos de la vida pública sabemos que hay gente con conciencia, como el juez Garzón, Ana Garrido, o el Teniente Segura y muchos y muchos más, aunque buena parte de ellos son anónimos todavía. Por eso digo que esto marcha. Parece que la infección se extiende irremediablemente, y los que todavía se resisten a aceptar lo irremediable, pretenden remediarlo aplicando sus antiguos remedios a lo que ya no tiene remedio. Lo llevan claro.

José Manuel López

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