El violador del chándal ha vuelto: era esperable

RedacciónPressNews

Pilar Enjamio

Psicólogo

Manuel González González, más conocido como el violador del chándal, ha vuelto a actuar. Autor de un asesinato y diez violaciones, fue condenado a 175 años de cárcel pero con la ineficaz doctrina Parrot está en la calle un personaje de alta peligrosidad social. Su táctica de amenaza era a través de un cuchillo o arma punzante o de punta afilada y con una vestimenta característica, un chándal. De ahí su sobrenombre, violador del chándal. Siempre hemos dicho los violadores están dentro de la parafilia o perversión y sus conductas son repetitivas y reincidentes. Con un componente sádico importante como es el disfrute de sus actos y nada más terminada una violación pensar en la siguiente. Con un carácter ansioso y obsesivo. La obsesión es compulsiva y repetitiva. Ayer, en Almadén de la Plata, ha intentado asesinar a Lucía Atanasia y a María Dolores Vidal Ortiz, hermanas del ex alcalde de esa localidad, José Luis Vidal.

Su rencor proviene de la lucha de este alcalde en la prevención de conductas de personas que con total seguridad repetirán la anormalidad de sus acciones. Al parecer, en prisión, se negó a recibir tratamiento psiquiátrico y terapéutico. Y yo me planteo una cuestión muy simple y sencilla, si los profesionales describimos un perfil y sabiendo se repetirá un comportamiento y también se sabe no se sometió a ningún tratamiento durante su estancia en la cárcel, ¿por qué puede campar a sus anchas sin ninguna medida coercitiva? Falla la justicia, falla la política. No parece importar lo más mínimo que peligre la integridad y la vida de muchas personas que por azar tropiecen con estas ratas callejeras. En numerosas ocasiones he repetido que la violación no es un problema sexual sino mental y requiere tratamiento y sin este jamás existirá reinserción. Una idea fija que permanece en el cerebro e imposible de controlar sin ayuda o terapia. Sabiendo que algo va a suceder, lo que no se entiende es que no se prevenga. Hijo, hermano, amigo o desconocido, cualquiera de ellos puede ser la víctima.

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